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29. Mayo 2010 por admin.
Concursos/ Literatura

Después de tanto realismo sucio y falso, de tanta ficticia metatranca, llega Orlando Freire Santana con La Sangre de la Libertad y me pone a leerla de un tirón, fascinado.
Por Rogelio Fabio Hurtado
La Habana, 27 de mayo /PD/ Ganadora del I Concurso Literario novelas de Gaveta Franz Kafka, patrocinado por el Movimiento de Bibliotecas Independientes de Cuba y publicada en Praga, ha sido escrita, sin miedo ni alarde, por un cubano que vive en La Habana, dueño de una prosa transparente, ajena a efectismos groseros, como una conversación inteligente.
Es una novela breve pero capaz de abarcar las cuatro últimas décadas del pasado siglo y parte de la primera del siglo XXI. Para ello, sigue muy de cerca las vidas de tres familias, convecinas de un edificio de 4 plantas, fabricado por el gobierno revolucionario a mediados de la década del 60, en la muy habanera Avenida de Carlos III.
Dos de los cabezas de familia son revolucionarios. Uno de ellos, Osvaldo, economista de profesión, identificado con la Revolución, tan cubana como las palmas, que quemara etapas en su andar y arribara rápidamente al comunismo con sabor criollo. El otro, Oscar, profesor universitario francamente pro-soviético, quien prefería un proceso que combinara la raíz nacional con las mejores tradiciones del proletariado y el socialismo internacional. Este Oscar enseguida se apropia de la presidencia vitalicia del CDR. Mientras, su mujer, Araceli encabezará la Federación de Mujeres Cubanas.
El tercer padre es Ángel, quien no era revolucionario, más bien un tipo sin ideología, que aspiraba tan sólo a comer bien, vestir bien y tener llenos los bolsillos de billetes. La presencia de este núcleo en el edificio obedecía a que el padre de Ángel era un viejo luchador antimachadista.
Lo mejor de la novela corre a cargo de los vástagos de estas familias, Osvaldito y Vladimir, hijos de Osvaldo y Lucrecia; Mara y Susana, hijas de Oscar y Araceli, y Tony, hijo de Ángel y Haydee, nacidos todos después de 1959.
El personaje de mayor envergadura es Osvaldito, un joven tímido con vocación intelectual, apasionado por igual de los ciclones, la filosofía y el ajedrez, el único a quien el autor le permite narrarse a sí mismo en primera persona. Después, Tony merece atención, pero casi siempre visto en tercera persona o desde la mirada de Osvaldito. Vladimir, hermano menor de este, aunque desempeña un protagónico que se potencia al final, no forma parte de la corriente principal. Las dos muchachas, una trigueña y una rubia despampanantes, no ganan nunca primeros planos, sino como parejas de los varones.
La novela está estructurada en dos planos narrativos, que se alternan: el primero describe el principio de una reunión disidente, posterior a la primavera negra de 2003 que tiene lugar en el apartamento de Tony, a la que asiste por primera vez Osvaldito y en la que toman parte varias figuras conocidas de la Disidencia-Oposición como Manuel Cuesta Morúa, Osvaldo Payá, Elizardo Sánchez Santacruz y Marta Beatriz Roque Cabello.
El otro plano abarca desde 1967 hasta 2005 aproximadamente, y le sirve al autor para pasarle revista crítica a los hitos que marcaron esos años, como la Zafra del 70, el Primer Congreso del Partido en 1975, los sucesos de la embajada del Perú, el éxodo del Mariel y la deplorable enseñanza universitaria durante el periodo de máxima influencia soviética (1974-1986) y ya en los 90, la Perestroika. En todos los casos, con observaciones penetrantes e independientes, a cargo de Osvaldito, a cuya vida íntima tenemos amplio acceso.
Al ofrecerle cobertura literaria al mundo de la disidencia cubana, Freire marca un momento importante en la validación de estas luchas pacíficas consideradas ilegales por el régimen, cuya policía política no cesa de vigilar y acosar. Con sutileza, traza retratos no necesariamente complacientes de estas figuras, que ponen de manifiesto las pugnas internas que no han dejado de estar presentes. Asimismo, hace detalladas referencias a los infiltrados más notorios, como Manuel David Orrio y Néstor Baguer.
La novela concluye con dos acontecimientos adversos, la muerte en Angola de Vladimir y el fatídico toque a la puerta del apartamento de Tony de la troika de agentes del G-2, quienes llegan a interrumpir la discusión del Proyecto Cuba, la reconciliación nacional elaborado por el grupo de trabajo: Memoria, Verdad y Justicia, coordinado por la Dra. Marifeli Pérez-Stable.
Aunque la última palabra de la novela es infierno, por una cita de Eliseo Alberto que merece copiarse; Algún día tendrá que suceder, y Dios quiera que sea sin odios ni rencores los cubanos nos sentaremos a repasar esta segunda mitad del siglo XX, a revivir las noches sin nosotros del exilio, las noches sin ustedes de la isla, a encarar los hechos y a ser hombres con la martiana serenidad de la justicia. Será la hora de la paz necesaria, y a fuerza de querernos como nunca antes en quinientos años, seremos capaces de comprendernos porque ha de ser una vez más, la única forma de perdónanos. ¡Ojalá que así sea, y que sea pronto!
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1. Mayo 2010 por admin.
Noticias/ Bibliotecas para todos

Custodiada por la Sierra Maestra, Santiago de Cuba guarda la rica historia de la ciudad, orlada de la resistencia cívica al gobierno militar de los hermanos Castro Ruz. Entre esas joyas, está la Biblioteca Independiente Frank País, con más de 10 años de fundada.
Por Guillermo Espinosa Rodríguez
Santiago de Cuba, 30 de abril /APLO-PD/ La sede del centro de información, está en Callejón de América, # 25, muy cerca de Plaza de Marte. Su directora, Alina Ramírez Carbonell, la fundó en 1998 y hoy atesora más de cinco mil volúmenes de las más disímiles materias.
Con 67 años de esplendida sonrisa, Alina es Licenciada en Cultura Física por la Universidad de Oriente y durante muchos años fue profesora de ajedrez. Sus primeros pasos en la oposición democrática estuvieron en la fundación en 1992 de la Agencia de Prensa Libre Oriental (APLO).
Su trabajo como bibliotecaria, trasciende a su comunidad, a su ciudad.
Guillermo Espinosa: ¿Cual es su rol en el proyecto de Bibliotecas Independientes?
Alina Ramírez: Este proyecto fue iniciado por los opositores pacíficos Humberto Colás y la señora Berta Mexidor en el año 1998 en el mes de marzo. Llega a Santiago de Cuba y se recibe con entusiasmo por el dirigente del Partido Solidaridad Democrática, Alfredo Denis. Surgen así las primeras bibliotecas con personal idóneo. Se tenía en cuenta el tamaño del local y cantidad de libros. Las dos primeras en la provincia fueron Frank País García en Santiago y Mahatma Gandhi en Palma Soriano.
En nuestra ciudad además se retomó el proyecto de las galería alternativas como fuente de promoción de artistas, con necesidad de expresar sus sentimientos y emociones, en música, pintura y escultura, sin importar la preparación técnica, sintiendo el reflejo y su forma de sentir, discutiendo sus opiniones sin importar las críticas y sentir el asedio de los mal intencionados.
GE: ¿Cómo es la represión contra los artistas que participan en el Proyecto de Galerías Alternativas en Santiago?
AR: La idea de las Galerías Alternativas dio lugar a varias exposiciones de artistas plásticos y literarios, con gran publicidad internacional y nacional. Esto generó la difusión por parte del proyecto de Bibliotecas y el Comité de Ciudadanos Cubanos, el Instituto de Cívica y Democracia, donde se presentaron varias exposiciones. En la Casona de Gallo, en la Biblioteca Frank País y otras. La Seguridad del Estado lo consideró muy peligroso y la mayoría de los expositores fueron expulsados de las escuelas técnicas y quedaron desempleados de sus centros laborales por disentir en su que hacer artístico.
GER: ¿Esa represión llegó a usted y su biblioteca?
AR: La represión nunca cesa desde los inicios de la revolución. Las visitas por parte de la Seguridad del Estado son frecuentes, tanto a la biblioteca como a los familiares de los bibliotecarios. Decomisan libros, retiran el carné de identidad a los usuarios de la biblioteca o participantes en el proyecto de galerías para impedir que viajen a otras provincias, se producen detenciones arbitrarias, además de otros mecanismos de presión
Calumnian para que los niños no vengan a la biblioteca, pero ellos vuelven a los pocos días. A los niños les gusta mucho pintar, declamar y cantar. Eso fue unos de los estímulos mayores que recibí por mi biblioteca. A los niños les gustan las fiestas navideñas, pero lamentablemente por falta de recursos no se han podido volver a brindar. En los últimos años, los patrocinadores no han enviado los recursos necesarios para retomar ese trabajo tan importante. Pero no importa, nosotros estamos para echar para adelante.
NOTA: Alina Ramírez Carbonell murió el 22 de abril de 2010, a los 67 años, producto de un cáncer avanzado, pocos días después de ser realizada esta entrevista.
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